Considero el tejido como una extensión de mi propio cuerpo, un espacio para la memoria y autosanación, y propongo un ritual liberador para la recuperación corporal y su empoderamiento. Las técnicas y colores que utilizo las rescato de mi memoria familiar mujeril y a partir de ellas empiezo a gestar un tejido rebelde y activo. 

Continuamente, me permito extraer mis órganos para explorarlos, expandirlos en el espacio y sanarlos. Y encuentro en disciplinas como el dibujo, fotografía, videoarte, performance y cerámica, la oportunidad del diálogo para seguir relfexionando sobre la identidad y percepción del cuerpo.